Los dirigibles militares rusos toman el control del cielo


Dirigible Atlant

Dirigible Atlant

Pese a que los dirigibles tienen una gran capacidad de carga, no necesitan una infraestructura demasiado desarrollada en los aeródromos y pueden ser un elemento importante del sistema de defensa antimisiles, el problema de la seguridad de estos vehículos todavía está por resolver.

En mayo se anunció que dentro de cuatro años las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia recibirán su primer dirigible. Se trata de un modelo experimental, pero el propio hecho de utilizar esta aeronave que parecía obsoleta para las necesidades del sector militar ha llamado la atención de los expertos.

El dirigible Atlant, en el que trabajan los ingenieros del consorcio Avgur-RosAeroSystems, es un proyecto bastante ambicioso. En su modificación más pesada puede elevar hasta 170 toneladas de peso útil, que puede transportar a una distancia de hasta 5000 km. Este es el peso, por ejemplo, de tres tanques Armata totalmente equipados. El dirigible tiene varias importantes ventajas respecto a la aviación de transporte: consume bastante menos combustible y no necesita demasiada infraestructura en los aeródromos, lo cual permite utilizarlo, entre otros, en las regiones poco desarrolladas del norte del país.

Dirigible Atlant

Dirigible Atlant

El transporte no es el único ámbito en el que los dirigibles pueden resultar útiles. Las tecnologías modernas han descubierto un nuevo potencial de estos aparatos que antes era impensable. Estas aeronaves son ideales para satisfacer las necesidades de los sistemas de defensa antimisiles. Su amplia superficie permite instalar varias antenas y localizadores que ayudan a controlar el espacio aéreo en miles de kilómetros a la redonda y, de este modo, detectar cualquier posible lanzamiento de misiles. Los dirigibles conectados a los grupos de satélites de la órbita terrestre se convierten en un elemento más del sistema de defensa antimisiles. En este sentido, el principal defecto de los dirigibles, su escasa velocidad, no supone ningún impedimento.

En EE UU también han sabido valorar el enorme potencial que suponen los dirigibles en la época actual. El dirigible Aeroscraft, en el que trabajan actualmente los ingenieros estadounidenses, guarda muchas similitudes con el Atlant.

Tiene una gran capacidad de carga (según algunas valoraciones, supera considerablemente las posibilidades de su homólogo ruso), y también planean utilizarlo para el transporte de técnica militar a regiones de difícil acceso. Para EE UU esta es una tarea más que necesaria: sus unidades militares están distribuidas por todo el mundo, incluso en regiones donde la construcción de pistas de despegue y aterrizaje es algo muy complejo.

China también ha cosechado grandes éxitos en el ámbito del uso militar de los dirigibles. En 2015 este país llevó a cabo las pruebas de un verdadero gigante. Un aerostato lleno de casi 20.000 metros cúbicos de helio que le permiten ascender hasta la atmósfera a unos 100 km de altitud y permanecer allí hasta dos días seguidos. El uso de baterías solares ha permitido a los ingenieros chinos incrementar la carga útil de esta aeronave. Su objetivo más probable es el control de las aguas de la parte oriental del océano Pacífico, que en los últimos años se ha convertido en una zona de confrontación entre la República Popular China y algunos países vecinos apoyados por EE UU.

En otro tiempo, los dirigibles fueron los reyes del cielo y se utilizaron también en el ámbito militar. A principios del siglo XX los zepelines alemanes se convirtieron rápidamente en los favoritos del sector militar. Sus primeras pruebas mostraron unas grandes posibilidades militares: los zepelines podían transportar en el aire varias toneladas de explosivos. Solo en 1916 los dirigibles alemanes llevaron a cabo más de 120 ataques aéreos contra ciudades francesas.

Hace cien años Rusia era un líder mundial en construcción de dirigibles. En vísperas de la Primer Guerra Mundial su flota aérea compuesta por estas aeronaves solo podía encontrar un rival digno en Alemania. El trabajo en este ámbito continuó tras la revolución de 1917.

Dirigible Krechet, construido en Rusia en 1910

Dirigible Krechet, construido en Rusia en 1910

Sin embargo, en vísperas de la Segunda Guerra Mundial la URSS se decantó por la construcción de aviones: el país no podía destinar sus escasos recursos a dos ámbitos de desarrollo de la flota aérea. El factor técnico tuvo mucho que ver. Tras la serie de accidentes que se produjo en la década de 1930, la construcción de dirigibles comenzó a reducir sus volúmenes en todo el mundo. En aquel estadio de desarrollo de la tecnología, la seguridad era realmente un problema: un aerostato lleno de gas podía explotar muy fácilmente. Los constructores de dirigibles modernos aseguran que con el uso de las últimas tecnologías de transmisión de gas lograrán resolver los errores que sus antecesores cometieron en el pasado.

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