Los “Pantsir” protegerán a Rusia


La protección de los sistemas de defensa antimisiles y antiaérea ante los ataques del enemigo potencial es la misión más importante de la guerra contemporánea.

Pantsir-S1

Pantsir-S1

El consorcio ruso de defensa antiaérea “Almaz-Antéi” cerró un contrato con el Ministerio de Defensa para la fabricación y suministro de nuevos sistemas de armas. Esto requerirá el reequipamiento técnico de las empresas, si bien los ritmos de producción ya están creciendo.

Entre las armas y maquinaria que se tiene previsto suministrar figuran veintiocho sistemas de misiles antiaéreos “Pantsir S-1”. Son sistemas móviles de combate cercano para la protección de los sistemas de defensa antiaérea y antimisil de largo alcance ante los ataques de misiles crucero, de bombas aéreas guiadas y otras armas de alta precisión.

Actualmente las unidades de defensa antiaérea están dotadas de tan solo diez de esos sistemas suministrados en 2010. Esa maquinaria fue perfeccionada y los suministros se reanudaron en cantidades mayores. Se tiene previsto incorporar las divisiones de “Pantsir” a las brigadas antiaéreas. Esto permitirá elevar en flecha su combatividad. En las guerras contemporáneas los sistemas de defensa antiaérea, especialmente los de largo alcance, se convierten en blanco primordial del enemigo, que intenta asegurarse un “cielo despejado”.

Sistema Morfeo

El “pantsir” no es el único sistema capaz de cumplir semejantes misiones. Próximamente deberá sumarse a él el sistema de combate cercano “Morfeo” con nuevos misiles de alcance de hasta diez kilómetros. La peculiaridad de este sistema consiste en la gran cantidad de misiles compactos en la rampa de lanzamiento (hasta treinta y seis), lo que eleva la capacidad del sistema de hacer frente a los ataques masivos de la aviación y los lanzamientos en salvas de misiles alados. El sistema de defensa antimisiles se vuelve escalonado y garantiza el abatimiento de objetivos a lo largo de toda la profundidad de las formaciones de combate. La densidad de la defensa antimisiles crece a medida que se acerca el objetivo protegido.

En la práctica debe ser aproximadamente así. En el primer escalón a distancias superiores al alcance del sistema antiaéreo (de 300-400 a 1000-1500 kilómetros) operan los aviones de caza. A distancias de 50-100 hasta 250-400 kilómetros los objetivos son abatidos por los sistemas tipo S-300PM, S-400, S300V4, capaces no sólo de abatir aviones de combate y aparatos no tripulados, sino también puntos de mando voladores en las profundidades de los órdenes de combate del enemigo.

Sistema Vityaz

En las distancias medianas la densidad de la defensa antiaérea crece por cuenta de la “conexión” de los sistemas de misiles antiaéreos de alcance medio “Vityaz” (hasta ciento veinte kilómetros) y “Buk” de alcance máximo de entre treinta y setenta kilómetros). Y, por último, entran en combate los sistemas de corto alcance y de combate cercano, que deben abatir todo aquello que consiguió penetrar a través de las líneas anteriores.

El consorcio de defensa antiaérea “Almaz-Antéi”, en el marco del programa estatal de armamentos, desplegó un amplio programa de modernización de su producción. Difícil es decir si se llevará a cabo lo suficientemente rápido para cumplir las tareas planteadas, pero en este caso rige la regla “mejor tarde que nunca”. Cuando durante casi veinte años prácticamente no se renovó el sistema ruso de defensa antiaérea, dos, tres o cinco años complementarios no desempeñan un papel mayor.

Una de las fábricas que participan en la realización del programa estatal de armamentos y que será modernizada, es la fábrica de construcción de maquinaria Avangard de Moscú, que produce misiles antiaéreos de diferentes tipos. El consorcio invierte en el rearme de Avangard medios considerables, la sobrecarga de la fábrica se multiplicó por diez en los últimos años y los ritmos de producción ascienden ya a centenares de misiles por año y seguirán creciendo.

En la fabrica de Avangard

La fábrica está entablando una interacción con centros de enseñanza superior. Particularmente, con participación de la Universidad Estatal Técnica Baumán de Moscú se ha creado el centro de innovaciones Avangard, que permite atraer a estudiantes a la empresa y renovar los cuadros. La renovación salta a la vista ya hoy: la edad media de los trabajadores de Avangard se redujo de cincuenta y seis a cuarenta años a expensas de la afluencia de egresados de los establecimientos de estudios superiores. Aunque, a decir verdad, en la industria igualmente escasean los especialistas de entre treinta y cinco y cuarenta y cinco años: estos cuadros se perdieron durante la década de 1990 y principios de los años 2000, en que tanto escaseó el dinero. Esto genera el problema de la transmisión de la experiencia práctica de la generación mayor a los especialistas jóvenes.

La realización del programa estatal de armamentos en lo relativo a los sistemas de defensa antiaérea por ahora afronta problemas. Los medios comunican sobre la demora del diseño del S-500 y de la fabricación de los sistemas S-400. Sólo dando diariamente un trabajo rítmico a las empresas se puede alcanzar un resultado positivo y reducir el posible retraso. Hoy se puede decir que eso ya es un hecho consumado.

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