Luis Lavin: un español con alas rojas


EL 18 de julio de 1936 comenzaba la guerra civil española. Once meses más tarde, el bilbaíno Luis Lavín, con doce años de edad y de la mano de su hermana, embarcaba en el puerto de Santurce con un destino muy alejado de las costas vascas: Leningrado (hoy San Petersburgo)Estaban entre los 50.000 menores, conocidos como ‘niños de la guerra’, que a mediados de los treinta escaparon de su patria a la URSS. Sus hogares fueron destruidos por los bombardeos, perdieron su infancia, su juventud, su tierra.

El es el único superviviente del grupo de ocho “niños de la guerra” que ingresaron en las Fuerzas Aéreas de la URSS y combatiendo en la Gran Guerra Patriótica (1941-45), denominación rusa del conflicto germano-soviético.

Luis Lavín Lavín (Лавин Луис) nacio en Bilbao el 9 de marzo de 1925, vivía en el centro, junto al Teatro Arriaga. Su familia tenía un bar donde solía acudir a comer Dolores Ibarruri, ‘La Pasionaria’. Su padre trabajador del Consulado de la URSS estaba afiliado a la UGT y era el presidente de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética.

Luis  con 12 años recien cumplidos y acompañado de su hermana Aurona de diez años fueron  evacuados de Bilbao el 14 de junio de 1937 en el trasatlántico Habana. En el puerto francés de Pauillac transbordaron al mercante Sontay, que llevaba 500 niños a Leningrado.

La llegada a Leningrado, fue calida…como es el alma hospitalaria de los rusos…, revision medica de rigor y tras ello un baño, ropa magnífica y en el comedor una comida de reyes: caviar, jamón, chocolate…

El teniente de la Fuerza Aérea Soviética Luis Lavín en 1945

Luis estuvo tres años en la Casa de Jóvenes nº 13, a 15 kilómetros de Kiev. Los chicos recibían todo tipo de atenciones. Tenían educadores en ruso y en castellano. Nunca les faltó de nada. Les llevaban al circo, al teatro, les traducían los libros…,

Asi mismo recibian cierto entrenamiento paramilitar: realizaban ejercicios de tiro y los que conseguían más blancos eran premiados con una medalla. En 1938 la organización juvenil Osoviajin los llevó de excursión a un polígono militar. A Luis el viaje en un carro de combate no le llamó especialmente la atención. Pero días más tarde tuvo su bautizo aéreo y desde ese momento soñó con volar. Un sueño recurrente de muchos “niños de la guerra” que habían sufrido los bombardeos fascistas sin caza alguna que les protegiera.

Cuando tenía edad de hacer los estudios superiores fue a Moscú en agosto de 1940. Estudiaba peritos y un día vino al Instituto un representante del Comisariado de Aviación para pedir pilotos. Todos los jovenes querían aprender a volar por lo que habían pasado en España, pero para hacer los cursos de aviación en la URSS se necesitaba tener no menos de 17 años y Luis sólo tenía 15, asi que se aumento dos años su edad real para poder acceder a los estudios.

Un grupo de nueve logró ingresar en un aeroclub de Moscú en otoño de 1940 tras pasar la revison medica donde fueron rechazados una gran cantidad de los aspirantes, incluido Ruben, uno de los hijos de Dolores Ibarruri.

Los estudios de aviación empezaron en octubre en el Instituto Proletario de Aviación de Moscú. Los nueve eran: Ignacio Aguirregoicoa, Isaías Albístegui, Ramón Cianca, Antonio Lecumberri, José Luis Larrañaga, Eugenio Prieto, Tomás Suárez, Antonio Uribe y Luis Lavin. Seis de ellos procedían de la Casa de Jóvenes de Kiev. Finalmente se graduaron ocho, porque Albístegui no acabó los estudios.

Al no tener la nacionalidad rusa no se les permitia pasar a la Academia de Aviación Militar. Sin embargo ell 1 de enero de 1941 cuando “La Pasionaria” visito a la Casa de Jóvenes de Moscú, se tomo la determinacion de tomar la ciudadania sovietica. Pero aun quedaba para poder acceder a la formacion militar como pilotos.

Tras vencer muchas dificultades, el 22 de abril de 1941 ingresaron en la Academia Superior de Aviación Chkalov, en la ciudad de Borisoglebsk, provincia de Voronez.

Resulta sorprendente que las autoridades permitieran a estos adolescentes formarse como aviadores militares porque en la URSS residían 157 pilotos republicanos españoles que tuvieron vetado su ingreso en las Fuerzas Aéreas2. Estos veteranos, pese a su alta cualificación, tras la invasión alemana sólo pudieron combatir en la guerrilla, donde 21 murieron actuando tras las líneas enemigas. Sólo a partir de 1942 el general Alexander Ossipenko, que había combatido en España, obtuvo el ingreso en la Aviación de medio centenar de ellos. Su primera baja fue José Pascual, en agosto de ese año, a la que se sumaron otros diez a lo largo de la campaña. Proporcionalmente el grupo de “niños de la guerra” sufrió pérdidas mayores. De ocho murieron tres: José Luis Larrañaga, Antonio Uribe e Ignacio Aguirregoicoa.

Comenzo a volar en el I-16. Y al poco tiempo estalló la guerra. Al principio la URSS perdio tantos aviones contra los alemanes que les quitaron los suyos para dárselos a los pilotos con más experiencia. En 1942 los llevaron al campo Ural 5. Tenían que aprender a manejar los nuevos modelos de aviones y formar a nuevos pilotos. Prosiguierons con su formación en condiciones pésimas, en un campo de hierba, con temperaturas polares y viviendo en tiendas de campaña, en medio de la nieve y el viento, estudiando los manuales de los nuevos aviones y luego aprendiendo a manejarlos.

Lavin (2 por la izquierda de la fila superior) posa con la 1 escuadrilla del 826 Regimiento de Caza

En julio de 1942 la unidad donde estaba encuadrado Lavin, el 826 Regimiento que formaba parte de la 36 División Aérea de Caza., estaba en Povorino, a unos 330 kilómetros al norte de Stalingrado siguiendo la línea del ferrocarril y a unos veinte kilómetros de Borisoglebsk, la academia militar donde había cursado sus estudios.

Povorino era una gran estación ferroviaria, con 12 ó 13 grandes aeródromos alrededor. Los alemanes solían ir a bombardear de noche, guiándose por un gran lago que estaba al lado. Teniendo un hangar enorme lleno de I-15 e I-16, los instructores se los llevaron para actuar como  cazas nocturnos en otras zonas, porque eran aviones que no podían combatir caza contra caza con los alemanes.

Tras Povorino fueron trasladados a Peski, un centro importante porque por allí pasaba la línea que llevaba los refuerzos de Siberia a Stalingrado. Luego se construyó en unos pocos meses una segunda línea por la otra orilla del Volga, pero entonces era la única línea y había que mantenerla abierta. Se fueron montando antiaéreos contra los alemanes que venían de noche. Lavin junto con otros pilotos iban a traer aviones de las fábricas de los Urales: Yak, Mig 3, La FN, La 5… Tras ello el Regimiento 826 se fundió con el 907 Regimiento de Caza de Operaciones Especiales, con el hizo la guerra hasta el final.

En 1944 Lavin ya disponia un avión bueno, un La-7, con el morro pintado de blanco. Su función era de punto del jefe de la escuadrilla, un capitan tártaro. En la escuadrilla estában tres españoles: Lekumberri,  Sevilla Santos y el propio Lavin, un tártaro, un kirguis, dos armenios, ucranianos y rusos. Formaban parte de una sección de cuatro aviones, cada aparato con un mecánico de aviación y otro de motor. Lavin hizo 2.000 vuelos, muy cortos, de 15 ó 20 minutos la mayoría, generalmente no solían alejarse más de 150 kilómetros del aeródromo. Los vuelos más largos eran de 45 minutos. Sus misiones eran proteger a los Shturmovik Il-2, que eran aviones de ataque a suelo, y proteger a la infantería. Y también proteger el aeródromo de los ataques enemigos. En el momento en que aterrizan los bombarderos – algunos después de viajes largos, como atacar Berlín – y los cazas es el momento en que están más desprotegidos, porque vienen sin gasolina y sin munición. Los alemanes solían aprovechar ese momento para atacar y su función era proteger el aterrizaje. Tras cada vuelo a los pilotos se les entregaba 100 gramos de vodka. Siempre estaban en alerta, sentados o descansando cerca del avión. Y así todos los días de la guerra, porque hasta 1945 no hubo un permiso.

Lavin hizo alguna incursión (contra toda orden) sobre el frente, llegando a veces a sobrevolar aeródromos alemanes.

También realizó misiones terrestres, combatiendo cuerpo a cuerpo con alemanes. Hoy en día arrastra problemas en un brazo por las heridas sufridas como recuerdo de esos combates.

Volaría después con el La-5FN y el La-7. Vería caer a compañeros suyos españoles y sufriría varios aterrizajes forzosos, uno curiosamente con un U-2 en el que transportaba enfermeras.

Lavin sólo fue una vez alcanzado por el enemigo. El tren de aterrizaje fue averiado y  no se podía bajar, pero afortunadamente pudo hacer un aterrizaje de emergencia. Desconocedor de sus derribos dado que las anotaciones oficiales de los derribos los llevaba el jefe de escuadrilla , algunas publicaciones le adjudican 12 derribos.

La Escuadrilla de Lavín en Stalingrado

Según avanzában las fuerzas sovieticas, Lavin estuvo en muchos aeródromos. En verano del 43 participo en la batalla de Kursk. En noviembre, en la liberación de Kiev; luego en la batalla de Kobel, en el Dniester, en la primavera del 44. Lublín y Lotz en Polonia y ya, al final de la guerra, en Alemania, ahora es Polonia, a 6 minutos de vuelo de Berlín. Sin embargo nunca volo sobre Berlin.

Tenían prohibido volar más allá del río Oder para evitar combatir por equivocación con aviones ingleses o norteamericanos ya que en una pasada uno de pilotos derribó a tres americanos. Por aquel entonces convivian en el aeropuerto con varias tripulaciones americanas que habían caído en zona sovietica. En el Vístula tuvo el primer y último permiso de la guerra: unos días en una casa de reposo. El final de la guerra le tocó al regimiento de Lavin cerca del Oder. Luis Lavin contaba por aquel entonces poco mas de 20 años.

Posteriormente fue traslado como defensa aérea a Korosten, cerca de Kiev. Allí se caso con Svetlana Dmitryevna, una enfermera ucraniana veterana de Stalingrado,  el 11 de septiembre de 1946.

Una vez más su división fue destinada al Cáucaso, a Bakú, para guardar la frontera aérea con Turquía. Allí recibieron unos nuevos aviones Lavochkin 9, muy modernos, armados con 4 cañones pesados.

Lavin con un Lavochkin La-9 en Bakú

El 14 de junio de 1948 se le comunico desde el Cuerpo de Defensa del Cáucaso que todos los pilotos españoles debían reunirse en Saratov, a unos 900 kilómetros al sur de Moscú. Allí se iba a organizar una unidad española que iría a Yugoslavia. Sin embargo nada  de eso resulto cierto. Al presentarse ante el oficial de Aviación, Perjonenko, resulto que debian de dejar la Aviación.

Al dejar la aviacion, Lavin paso de cobrar 2.200 rublos, tener dos meses de vacaciones, recibir vestido y alimentación abundante para el y su familia, a cobrar 425 rublos y pasar necesidad. Les dieron una habitación donde dormian en el suelo y su hijo en una maleta. Pasaron muchos años hasta que se entero porqué les licenciaron.

Tras la guerra “La Pasionaria” fue consultada por Stalin sobre si los españoles debieran seguir volando, a lo que ella se opuso. Mikoyán, Molotov, el jefe de la Aviación, que tambien estaban en esa reunion, estuvieron de acuerdo en que siguieran en activo menos Dolores, que insistio que tenian que salir…Tras esa decison, Lavín perdio sus alas de piloto.

Para poder vivir, Lavin fue a trabajar a una fábrica de aviación en Saratov, .ciudad industrial situada 600 kilómetros al norte de Stalingrado (actualmente Volgogrado) junto al Volga, desempeñando la funcion de jefe del montaje de los aviones.

En 1950 pudo volver a volar como probador un avión a reacción, el Mig-15, que fabricában allá. Era la época de la Guerra de Corea y junto con otro español se ofrecieron como voluntarios para reingresar en la Aviación. Después recibir algunas esperanzas por parte de las autoridades, finalmente sólo aceptaron a los rusos para ese puesto.

Más tarde se incorporó a otra fábrica de maquinaria en la que ejerció de jefe del control. También hizo algún trabajo sin importancia para el NKVD, la antecesora del KGB.

En 1956 volvio a España con su esposa y su hijo. A su llegada fue interrogado por las autoridades, estos tenían los planos de la ciudad y de la fábrica, sabían entre otras cosas que fabricaban 24 aviones al día. Le ofrecieron ir con la Aviación americana, sin embargo Lavin que había hecho estudios políticos marxistas, era del Partido y sabía que tenía y que no tenía que decir. Interrogaron también a su esposa, que no sabía castellano y cuando salieron la policía les iba siguiendo. Les pusieron las cosas tan difíciles que el jefe de la policía de Madrid que era amigo de su padre y le recomendó que retornaran a la URSS, porque a algunos exiliados que habían vuelto, habian sido encarcelados. Finalmente en 1958, regresaron a la Union Sovietica. A su regreso consiguieron una casa mejor y mejores condiciones de vida.

Tras un viaje del entonces presidente de Gobierno español Felipe Gonzalez a Rusia se les hicieron muchas promesas, el matrimonio decidió volver en 1993. Tras su paso por la residencia “El Retorno” de Alalpardo, donde se instalaban los repatriados, emigraron a un pueblo del Levante español.

Luis Lavin y su esposa Svetlana en la actualidad

Segun las propias palabras de Lavin…”Comemos de lo que sobra en las tiendas. Los muebles los sacamos del vertedero. Me siento totalmente traicionado. Éramos los vencedores y ahora somos mendigos“.

Alguna de las administraciones públicas implicadas – que en este caso proliferan: la española, la rusa, la autónoma vasca en razón de su nacimiento o la valenciana donde reside – debería encargarse de hacer justicia a esta pareja de excombatientes con más de 40 años cotizados, que permanece en la indefensión económica.

Video homenaje a Luis Lavin Lavin

Desde aqui, es mi deseo expresar mi maximo respeto, solidaridad y afecto al camarada Lavin, deseando que finalmente las administraciones competentes tomen parte para solucionar su situacion.

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3 comentarios el “Luis Lavin: un español con alas rojas

  1. mikolynn dice:

    Y el porqué de la negativa de La Pasionaria a que los pilotos españoles siguieran volando… ¿Se sabe?

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    • YuriGagarin dice:

      Camarada Mykolynn

      Al terminar la guerra y con el endurecimiento del régimen soviético, los españoles comenzaron a ser vistos con suspicacia por sus superiores. Por un lado tenemos el hecho de que cuatro oficiales de Aviación españoles, de magnífica preparación técnica y con experiencia, se encontraran preparándose para hacerlo o ya haciendo el Curso de Estado Mayor junto a la “flor y nata” de la Aviación Soviética, la famosa “Horda de Oro” en la Escuela Superior de Mónino en 1948.

      Por otro lado tenemos la nada aclarada pero firme oposición del Partido Comunista Español en Moscú a un encuadramiento de tipo “nacional” en las filas del Ejercito Rojo. No les hacia a los dirigentes del PCE ninguna gracia la posibilidad de que hubiera unidades españolas con sus características, personalidad y mandos propios y esto lo de mostraron en el trato muy indiferente hacia los aviadores encuadrados a titulo individual o en pequeñísimos núcleos en unidades soviéticas de Aviación y tampoco muy destacadas.

      Quizás en los años de después de la guerra, se estaba perdiendo esa tendencia al ostracismo, cuando llegó el problema de la fuga de Severino Burgueño y el Partido vio de repente el cielo abierto para despacharlos a todos de un solo golpe.

      Burgueño, había volado en la Guerra Civil y también estaba en Aviación. Por ignorancia, tenía mujeres e hijos en varias ciudades donde había estado su unidad. Y no sabía que según la legislación soviética te quitan un tanto por ciento del sueldo por cada hijo que tienes. Sus compañeros se reían, diciéndole que cómo iba a vivir con tantos hijos. Y él, para quitarse de responsabilidades se escapó con el avión a Turquía.

      Asi pues todos estos factores le dieron un estupendo motivo al PCE y a La Pasionaria, para apoyar la despedida masiva de todos los aviadores españoles de las Fuerzas Aéreas rusas.

      Para que esto no se repitiera echaron a los españoles del Ejército.

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      • mikolyn dice:

        Muchas gracias Yuri!
        Muy aclaratorio, y como siempre que conozco más hechos del PCE durante esos años, me sorprendo más, me parece todo tan extraño y rodeado de unas connotaciones tan oscuras…

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